

Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS
Cientos de personas se movilizaron este miércoles en las inmediaciones del Palacio Legislativo para reclamar respuestas institucionales luego del intento de femicidio ocurrido el martes en la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar).
La concentración fue convocada por el colectivo de mujeres estudiantes de la Udelar, la Asociación de Estudiantes de Medicina, la Federación de Estudiantes Universitarios y la Escuela de Parteras, además de allegados a la víctima.
Durante la movilización, una amiga de la estudiante cuestionó la actuación de las instituciones y preguntó dónde estaban cuando se realizaron denuncias previas sobre el agresor, entre ellas las formuladas por excompañeros del Liceo N.º 1 de Salinas.
Según esos testimonios, el joven habría protagonizado durante años episodios de acoso y violencia contra estudiantes. En un comunicado público, sus excompañeros mencionaron miradas invasivas, acercamientos no consentidos, manoseos, acoso a través de redes sociales y amenazas verbales.
La Asociación de Estudiantes de Medicina sostuvo que el episodio no puede considerarse un hecho aislado ni reducirse a responsabilidades individuales. La FEU, en tanto, reclamó respuestas institucionales “inmediatas y claras” y afirmó que no alcanza con suspender las clases: pidió medidas preventivas, espacios de sensibilización y referentes profesionales para atender situaciones de acoso, violencia y discriminación.

En diálogo con Emiliano Cotelo y Romina Andrioli en En Perspectiva, la directora del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), Mónica Xavier, sostuvo que el caso debe ser analizado como una situación de violencia de género y no únicamente como consecuencia de una eventual enfermedad mental: “Lo primero es llamar a las cosas por su nombre, reconocer que existe la violencia de género, existe la violencia contra las mujeres por su condición de tal”.
La jerarca cuestionó que este tipo de hechos sean explicados exclusivamente a partir de una patología psiquiátrica. “No todas las enfermedades mentales terminan cometiendo este tipo de atrocidades, ni en la mayoría de los casos donde ocurren estas terribles violencias hay enfermedades mentales”, señaló.
En esa línea, advirtió: “Patologizar la violencia de género solo lleva a minimizarla, a justificarla”. Según Xavier, una eventual enfermedad mental y la violencia de género pueden tener puntos de contacto, pero no deben confundirse.
“Que hay intersecciones, sí, puede haberlas, sin lugar a dudas. Que Uruguay tiene un problema de salud mental importante, por supuesto”, dijo. Sin embargo, remarcó que “no es cierto que quien tenga una patología mental esté predispuesto a hacer este tipo de cosas”.
Para Xavier, en estos casos también debe observarse la existencia de relaciones de poder y desigualdad. “Acá hay un hombre que sintió que tenía todo el poder sobre una mujer”, afirmó, y agregó: “La desigualdad viene de raíz; por tanto, la desigualdad hay que tratarla a lo largo de la vida de las personas”.
La directora de Inmujeres sostuvo que, de acuerdo con los testimonios difundidos, hubo señales previas que las instituciones deberán analizar. “Efectivamente, el Estado acá falló”, dijo. A su entender, cuando una persona manifiesta conductas de acoso o violencia en un ámbito educativo, ese espacio debe contar con herramientas para detectarlas y actuar: “Cuando alguien tiene conductas de esta naturaleza, el espacio educativo es el más claro para detectarlas, en la convivencia que se tiene en las aulas”.
Xavier destacó que la Facultad de Medicina había comenzado en agosto la implementación del Modelo de Calidad con Equidad, un proceso impulsado por Inmujeres, con asesoramiento del LATU, que procura que las instituciones revisen la distribución del poder, sus mecanismos para prevenir el acoso y la violencia, y las condiciones de igualdad dentro de la organización.
No obstante, reconoció que la puesta en marcha de ese modelo no impide que existan carencias. Entre ellas mencionó los protocolos de actuación, los mecanismos de seguridad y la comunicación entre las distintas instituciones del Estado.
“Sin duda, ahí hay que revisar desde el punto de vista educativo esos elementos que son claros”, dijo. También sostuvo que debe analizarse por qué una institución educativa no recibió o no pudo utilizar información vinculada con antecedentes de violencia denunciados en otro centro de enseñanza.
Capacitación para docentes
Consultada sobre la responsabilidad de los docentes que habrían recibido advertencias sobre el comportamiento del joven, Xavier pidió evitar conclusiones apresuradas sobre un caso que todavía está en curso, pero reclamó una mayor preparación de los equipos educativos.
“No es lo más recomendable hablar públicamente sobre un caso que está transcurriendo, porque uno puede cometer errores, excesos”, dijo. Al mismo tiempo, sostuvo que “los docentes tienen que tener mayor capacitación en estos temas, tienen que tener una caja de herramientas de cómo responder”.
La directora de Inmujeres rechazó que la solución pase por criminalizar automáticamente a quienes debieron intervenir: “No podés criminalizar a los docentes; tenés que decir: los docentes tienen que estar capacitados para responder frente a estas situaciones y no naturalizarlas”.

También cuestionó que, en nombre de la integración, se relativicen comportamientos violentos: “No hay que confundir una situación de una enfermedad que eventualmente pueda existir con que todo esté permitido”.
Para Xavier, la formación en igualdad debe incorporarse de manera permanente a la educación. “Importa saber matemática, importa saber geografía, literatura, pero también importan estas cosas para que la convivencia sea de otra naturaleza”.
En su opinión, las respuestas no pueden limitarse a una investigación administrativa o a la eventual sanción de determinados responsables. “Es demasiado grande y estructural la situación como para pensar que con una investigación administrativa que sancione a tal o cual vamos a prevenir hechos futuros”, señaló. “Esto no es tirar la pelota para afuera del campo; esto es decir: esto es grande, esto es estructural”.
“No podemos naturalizar la violencia”
Xavier también se refirió a las reacciones que generó el caso en redes sociales y dijo que algunas respuestas resultaron “muy dolorosas para la sociedad”, porque negaron o minimizaron la existencia de la violencia contra las mujeres.
“No podemos naturalizar la violencia, no podemos tomar como un chiste algunas de las tantas respuestas que se hicieron por parte de gente que sigue planteando que este tipo de violencia no existe”.
La directora de Innujeres recordó que en Uruguay se registran entre 18 y 30 femicidios por año, además de miles de denuncias por violencia de pareja o expareja: “Por algo hay violencia vicaria en nuestro país, por algo hay miles de denuncias de violencia en general de pareja o expareja”.
Sobre las medidas inmediatas, Xavier explicó que la atención a la víctima y a su entorno corresponde, en esta etapa, a la Unidad de Víctimas y Testigos de Fiscalía. Agregó que Inmujeres cuenta con 35 servicios para mujeres y 20 para varones agresores en todo el país, aunque reconoció que la institución no tiene capacidad suficiente para atender todas las formas de violencia.
Según indicó, se procura mejorar la coordinación entre la Unidad de Víctimas y Testigos, la Unidad de Género del Ministerio del Interior e Inmujeres.
“Muchas veces estamos trabajando en sinergia y, frente a estas situaciones, tratamos de cubrir estos huecos que el Estado, muchas veces presente, por no articular adecuadamente, termina fallándole a las personas. Hay mucho por hacer”, concluyó.















