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“Ahora que la selección uruguaya de fútbol quedó eliminada del Mundial 2026, ¿cuánto tiempo tendrá que pasar para que volvamos a emocionarnos colectivamente con el himno y la bandera?”.
Emiliano Cotelo planteaba esta pregunta esta semana en su editorial de En Primera Persona, con el título “Nosotros, los uruguayos, el himno y la bandera”.
Cotelo señalaba en esa ocasión que siempre le ha impresionado la carga patriótica que buena parte de los uruguayos le ponen a los partidos de la Celeste. Esa forma apasionada en cómo la hinchada entona el himno nacional en las tribunas, con lágrimas aflorando en los ojos, rostros sonrojados al máximo y gargantas desgañitadas sobre todo al cantar “Sabremos Cumplir”.
También Cotelo destacó que le sorprende la locura que la selección desata en torno a la bandera nacional, que es enarbolada como lo más sagrado que cada persona pueda tener. Se le estruja con emoción, los hinchas se arropan en ella como si fuera un abrigo imprescindible para el alma.
No es un fenómeno propio del Uruguay, es visto con hinchadas de otros países en ocasiones de este torneo.
Sin embargo, Cotelo afirma que le desconcierta que en Uruguay no exista ninguna otra circunstancia en que nos emocionamos tanto juntos, todos o la mayor parte, por ser uruguayos.
No ocurre nada de ese fervor colectivo en las fechas patrias: ¿Ustedes vieron que alguna vez los aniversarios de la Declaratoria de la Independencia, de la Jura de la Primera Constitución, del Desembarco de los 33 Orientales, tengan actos especialmente emotivos, multitudinarios, de gente movilizada? No, no pasa.
Sin embargo, Cotelo insiste que, cuando juega la Celeste, el patriotismo se eleva al paroxismo y eso no sólo está bien visto, sino que además es fogoneado de todas las maneras posibles, hasta por medio de la publicidad comercial. Y aquel que se coloca al margen, el que no se sube, pasa a ser “el desubicado".
¿Cuándo volveremos a vivir una circunstancia colectiva de patriotismo que sea importante, que sea emotiva, que sea comprometida? ¿Habrá que esperar otra vez al fútbol y a que la Celeste empiece a recuperarse de este enorme revolcón?
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