Nuevo debate político sobre la gestión sanitaria del gobierno

Foto: Javier Calvelo/ adhocFotos

A pesar del veloz aumento de casos de covid-19, el gobierno resolvió no aplicar nuevas restricciones y afirmó que estamos en una nueva etapa de la pandemia que implica ir hacia un “control funcional”.

Según las autoridades, es preciso “cambiar la cabeza”, considerando que la actual situación sanitaria no debe evaluarse por la cantidad de casos, sino por el estado del sistema sanitario. Se exhortó, además, a vacunarse con tercera dosis para combatir a la variante ómicron.

El lunes, en una conferencia de prensa que dio junto al ministro de Salud, Daniel Salinas, y el subsecretario, José Luis Satdjian, a la salida de una extensa reunión que mantuvieron en la Torre Ejecutiva, el presidente Luis Lacalle Pou dijo que “no tomar medidas es una medida”.

En una respuesta indirecta a la oposición política, el mandatario sostuvo que “se ha sugerido” al gobierno la toma de medidas, y que no sabe “cuáles” son pero se las puede imaginar porque “algunos, que son los creadores de la cuarentena obligatoria, quizás vayan por ese camino de restringir”. 

Ayer, el mandatario fue consultado nuevamente por el tema en rueda de prensa y manifestó: «Que se digan cuáles son las medidas que se quieren, y como siempre las podemos discutir”.

Mientras tanto, el presidente electo del Frente Amplio, Fernando Pereira, consideró que debido al aumento de casos de coronavirus es necesario volver a convocar al Grupo Asesor Científico Honorario (GACH).

Pereira publicó ayer en su cuenta de Facebook un texto titulado “Nadie pidió cuarentena obligatoria ni nada parecido”, y expresó que «es hora de que vuelva el GACH para la tranquilidad de todos los uruguayos/as”.

El expresidente del PIT-CNT detalló algunas situaciones que se han generado por el aumento de casos, como el cierre de locales gastronómicos y la presión sobre el primer nivel de atención del sistema de salud. 

En ese sentido, consideró que «si este crecimiento exponencial continúa, como todo lo indica, van a ser múltiples las dificultades para poder cubrir servicios esenciales».

«La vacunación ha sido un acierto, y aunque hubo errores al principio como haber rechazado la negociación con Pfizer, luego se subsanaron», indicó Pereira, pero estimó que «dejar todo librado a la vacuna es, como mínimo, demasiado osado».

Con respecto a las declaraciones realizadas por el presidente Lacalle Pou sobre que «no tomar medidas es una medida», Pereira opinó: «Cuando no se toman medidas, las consecuencias ulteriores las coloca la vida misma».

 

La Tertulia de los Miércoles con Gabriel Budiño, Agustín Iturralde, Teresa Herrera y Julián Cabrera.

 

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Candela Stewart

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2 Comentarios

  • Había silencio desde palacio, pero en calles, plazas y playas y otros sitios, había ruido.

    Tres salieron a informar o, por lo menos a dar la cara, se esperaba y se imponía.

    El mayor, entrecano y con todo el pelo, el jefe, mas petiso y sin todo el pelo ni ganas de afeitarse porque estío y vacaciones; además el joven, el otro.

    Dos se tienen tirria, el jefe saca de tema al mayor canchereando como en el mostrador del bar, éste le contesta con ácido sarcasmo (cosas del balneario en la laguna y quien conoce mas y cual no y tampoco importa); el otro, el joven, «cuida el empate».

    Y así descubrimos que no hacer nada es una forma de hacer algo, la etiqueta sin producto, la botella vacía; la nada misma, la nada.

    Las barras bravas luego, entre gratuitos aplausos y abucheos, por adhesión y estilo.
    La prensa saca punta al lápiz y según aires en el velámen, escribe bitácora.

    Otros muchos y yo, medio aburridos, algo atónitos, como quien prendió la televisión por pura inercia y la apagó porque ya no mas.

    ¿La pandemia?
    Cómoda y contenta, donde mejor se siente, que es entre la gente.

  • Tenemos un esquema de vacunación obligatoria en Uruguay, pero eso es un legado que recibimos de generaciones mas lúcidas, inspiradas por el positivismo cientificista y por la idea de que el poder coercitivo del Estado bien usado trae «orden y progreso». Hoy si hubiera que dar esta pelea, la perderíamos. Ojalá esa trinchera se pueda mantener con las vacunas que ya tiene, por lo menos.

    Lacalle, quizás con menos responsabilidad que sentido práctico, se está cuidando. Él siempre puede decirle al antivacunas que el gobierno recomienda, pero no obliga. Y a los deudos del que no se vacunó y la quedó por eso, que murió en su ley porque vacunas había. Obviamente, está actuando en forma egoísta, pensando en él y en los años de gobierno que le quedan. Pero me cuesta juzgarlo por eso, porque estos son tiempos difíciles para gobernar. La gente está permanentemente jugando al límite de la insubordinación y no acepta argumentos de autoridad científica, que son los que habría que dar.

    El tema donde sí queda la razonable crítica es si hay los apoyos económicos estatales suficientes para la gente que sí decide restringir su mobilidad pueda materialmente hacerlo. Pero bueno, no se le pueden pedir peras al olmo. Ese tipo de políticas son justamente aquéllas que Lacalle vino a reducir o eliminar.

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