Análisis Económico

El FMI actualizó su informe de perspectivas en medio de una nueva escalada bélica en Medio Oriente: ¿Qué cambia para el mundo y para Uruguay? (Exante)

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En Perspectiva · Análisis Económico Exante – FMI actualizó su informe de perspectivas en medio de una nueva escalada bélica en Medio Oriente

EMILIANO COTELO (EC): La semana pasada el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó su actualización del informe de Perspectivas de la Economía Mundial, titulado "La economía mundial entre los vientos cruzados de la guerra y la tecnología".

La divulgación se dio en un contexto particular. Apenas se conoció el informe, se produjo una nueva escalada bélica en Medio Oriente, con Estados Unidos retomando los ataques contra Irán tras dar por terminado el acuerdo de alto el fuego, y con nuevos incidentes en el Estrecho de Ormuz, que, como hemos comentado en el programa, llevó al precio del petróleo de niveles cercanos a US$ 70 a valores en torno a US$ 85 por barril.

Con ese telón de fondo, nos pareció oportuno dedicar el espacio de análisis económico de hoy a repasar qué dijo el FMI sobre el impacto de la guerra en la actividad mundial, qué se espera para las principales economías y para nuestra región y cuánto sesgo le puede agregar a esas proyecciones la escalada bélica de estos últimos días.

Para conversar sobre esto estamos en contacto con el economista Alejandro Vallcorba, de Exante.

ROMINA ANDRIOLI (RA): Alejandro, arranquemos por la actividad económica. La guerra ya lleva más de cuatro meses, ¿cómo viene siendo el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre la actividad económica mundial?

ALEJANDRO VALLCORBA (AV): Bueno, el informe destaca, en particular, que el crecimiento del cierre del año pasado y primer trimestre de este año fue mayor a lo que se estimaba. Por un lado, hay que tener en cuenta que el conflicto en Medio Oriente comenzó a fines de febrero, por lo que no impactó plenamente en el primer trimestre, pero, de todas formas, los indicadores adelantados de actividad más recientes tampoco muestran una señal clara de deterioro. 

Más allá de ese impacto limitado de la guerra, el Fondo le atribuye buena parte de esa resiliencia de la actividad al empuje de la inversión en inteligencia artificial, y en particular destaca el desempeño de aquellos países que son exportadores netos de servicios tecnológicos o que actúan como proveedores de hardware para las empresas tecnológicas estadounidenses, cómo es el caso de Corea, Taiwán, Tailandia o Malasia. A su vez, ese mejor desempeño asociado inversión en tecnología, también se puede ver reflejado en otros indicadores, como las abultadas ganancias de las empresas estadounidense en el primer trimestre, lideradas justamente por los sectores de tecnología y comunicaciones.

En definitiva, todo eso contribuyó a atenuar el impacto del conflicto sobre el nivel de actividad. Y por eso es que si bien el conflicto se extendió más de lo que el FMI preveía en su informe anterior, los ajustes que introdujo en esta actualización de sus proyecciones fueron, en términos generales, muy acotados.

RA: Vayamos entonces a esas proyecciones actualizadas. ¿Cómo quedaron para este año y el próximo?

AV: El escenario base del FMI es de un crecimiento mundial de 3% en 2026 y 3,4% en 2027; una décima menos que lo proyectado en abril para este año y dos décimas más para 2027, un escenario no muy distinto al que teníamos en el informe previo.

Ahora, esa proyección descansa en un supuesto clave, y es que el organismo incorpora como escenario base una resolución pronta del conflicto y un levantamiento de las restricciones sobre el flujo de petróleo desde Medio Oriente.

Y ahí hay un punto muy importante a tener en cuenta, porque estas proyecciones se elaboraron previo a la nueva escalada que mencionaba Emiliano al principio y a la reciente suba del precio del petróleo. Entonces, en la medida que se extienda el conflicto, el escenario base del Fondo puede tener cierto sesgo a la baja.

RA: ¿De qué magnitud podría ser ese sesgo?

AV: El FMI no presentó esta vez escenarios alternativos, como sí había hecho en abril. En esa edición anterior, el Fondo había planteado dos escenarios adversos, uno con el petróleo en torno a US$ 100 el barril durante todo el año, que llevaba el crecimiento mundial a 2,5%, y otro más severo, con daños permanentes en la infraestructura energética y el crudo en US$ 120, que lo bajaba a 2%.

De todas formas, pese a la reescalada en las últimas semanas, ninguno de esos dos escenarios parece ser hoy lo más probable; las proyecciones de los principales bancos de inversión u otros organismos internacionales, no lo contemplan hoy como escenario base. Y a nivel de mercado tampoco parece estar eso descontado, la corrección que vimos en las bolsas internacionales en estos últimos días fue relativamente chica, las bolsas cayeron algo, pero enseguida recuperaron los niveles previos, y tampoco vimos subas relevantes en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. 

Entonces, me parece que, al menos por ahora, no están descontados esos escenarios más severos. Pero justamente por eso el resurgimiento del conflicto sigue siendo, como marca el propio FMI, el principal riesgo para su proyección; y ahí la incertidumbre pasa por cuánto dure esta nueva escalada y si termina afectando la infraestructura energética de forma más permanente, el sesgo que pueda agregarle a la proyección.

RA: Bien Alejandro, yendo a las proyecciones para los grandes bloques, ¿cómo quedaron las perspectivas para las economías desarrolladas y las emergentes?

AV: En el bloque de economías desarrolladas, el crecimiento se ubicaría en 1,7% este año y 1,8% en 2027, mientras que en los mercados emergentes y en desarrollo sería de 3,8% en 2026 y 4,5% en 2027. Estas estimaciones tampoco suponen grandes cambios respecto al informe previo, pero adentro de cada bloque si hay algo más de heterogeneidad, según la exposición de cada país a la guerra por la dependencia energética, y su lugar en la cadena de valor tecnológica.

Dentro de las economías desarrolladas, Estados Unidos prácticamente no tuvo cambios en sus perspectivas y se espera un crecimiento de 2,3% este año y 2,2% en el año que viene. El crecimiento de la zona euro, en cambio, sí fue revisada a la baja, a 0,9% para el promedio de 2026 (dos décimas menos que en abril) y 1,2% para 2027; detrás de la revisión está que, además de ser importadora neta de energía, ya venía con un impulso más débil antes de que arrancara el conflicto que se terminó extendiendo algo más.

Del lado emergente, China crecería 4,6% en 2026 y 4,1% en 2027, que si bien supone un ajuste al alza respecto al reporte anterior, es un ritmo de expansión inferior al observado en el promedio de los últimos 20 años. Por su parte, Corea fue de los países que más se revisaron al alza, justamente impulsado por el boom de exportaciones de semiconductores que más que compensó su dependencia de la energía importada.

RA: ¿Y en América Latina cómo quedó el panorama?

AV: En el agregado, América Latina y el Caribe crecería 2,4% este año y 2,7% en 2027, una décima más de lo proyectado en abril. Dentro de nuestra región “más cercana”, Brasil fue revisado al alza, a 2,4% para este año y 2,2% para el año que viene… y Argentina se prevé que crezca 3,5% y 4% en 2026 y 27 respectivamente.

RA: Para cerrar, Alejandro, ¿cómo valoran desde Exante este nuevo set de proyecciones, pensando, por ejemplo, en posibles implicancias que puedan tener para nuestro país?

AV: Bueno, por un lado, algo que, no es nuevo de esta revisión, pero es importante marcar, es que no es un escenario de un mundo particularmente pujante, de un crecimiento elevado, que impulse o le dé un viento de cola fuerte a la economía uruguaya. Pero dicho eso, tampoco es un escenario tan adverso como podríamos habernos imaginado hace unos meses, con una economía mundial que venía golpeada por los aranceles en 2025 y por el estallido de la guerra a comienzos de este año. Para la magnitud de esos dos eventos, el mundo va a terminar creciendo a un ritmo relativamente en línea con el de los últimos años.

Es cierto que esa tasa de 3%, es menor a la que tuvo la economía mundial en los últimos 50 años, pero el "problema" de fondo del menor crecimiento, es más estructural que coyuntural por la guerra o eventos puntuales. El mundo difícilmente vuelva a crecer a esas tasas más altas, en la medida en que la desaceleración de China es más bien un fenómeno estructural, salvo que la inteligencia artificial termine trayendo un cambio de magnitud realmente importante en la productividad global.

Dicho todo esto, hay que tener presente que este escenario actual que comentaba descansa en el supuesto de que el petróleo no siga subiendo de forma sostenida, y de que no aparezcan efectos de segunda vuelta sobre la inflación que obliguen a los bancos centrales a aplicar una política monetaria más contractiva de la que hoy descuentan los mercados. En definitiva, esa parece ser la variable a seguir de cerca en los próximos meses.

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