Análisis Económico

Sector ovino repunta tras años de retroceso: ¿Puede haber una recuperación de la producción? (Exante)

Ovejas, sector ovino, ovinos. Foto: adhocFotos

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En Perspectiva · Análisis Económico Exante – El sector ovino enfrenta un escenario positivo después de varios años de contracción, ¿se trata de un punto de inflexión?

EMILIANO COTELO (EC): El sector ovino uruguayo viene de décadas de retroceso, con una fuerte caída de las existencias de ovinos, una menor producción de lana y un descenso de la actividad industrial. 

Sin embargo, en el último año aparecieron algunas noticias positivas: mejoraron los precios de la lana y también los de la carne ovina.

En este contexto, les proponemos dedicar los próximos minutos a repasar la evolución de la cadena ovina. ¿Cómo fue su actividad en los últimos años? ¿Qué factores positivos enfrenta este sector más recientemente? ¿Qué cabe esperar hacia adelante? Para ello estamos en contacto con la economista Delfina Matos, de Exante.

ROMINA ANDRIOLI (RA): Delfina, el sector ovino viene de varios años de una contracción muy marcada, ¿podemos repasar su evolución? 

DELFINA MATOS (DM): Sí claro. El sector ovino uruguayo viene atravesando desde hace tiempo un proceso de fuerte contracción. Cuando uno mira las cifras a largo plazo del stock de ovinos, lo que se observa es una caída muy marcada. Uruguay llegó a tener unos 25 millones de ovinos en los años 90, pero desde ese entonces se registró una tendencia a la baja casi ininterrumpida, y en 2025 el stock se ubicó en un mínimo. De hecho, después de 2 años seguidos de bajas del orden de 11%, las existencias ovinas fueron de 4,8 millones en el conteo a junio de 2025 según las declaraciones juradas a DICOSE; eso implica menos de una quinta parte de lo que se observaba hace 30 años.

Y esta fuerte contracción de la cantidad de ovinos, redundó en una menor producción de lana y una menor actividad industrial vinculada al rubro. Concretamente, la producción de lana se redujo en más de 60% en lo que va del siglo, pasando de unas 60.000 toneladas anuales de lana sucia a unas 20.000 toneladas el año pasado. Esto implicó un cambio estructural importante para el país durante las últimas décadas, con la lana perdiendo peso dentro de las exportaciones y de la producción agropecuaria.

RA: ¿Y qué estuvo por detrás de esa caída tan sostenida del sector ovino? ¿Se trató de un factor puntual?

DM: Hay varios factores, pero probablemente lo más influyente fue el deterioro del negocio lanar como fenómeno global.

En las últimas décadas las fibras sintéticas fueron ganando espacio y sustituyendo a la lana en muchos usos textiles. Eso hizo que la demanda mundial por lana perdiera dinamismo y que los precios internacionales bajaran durante años. Entonces, para muchos productores, el negocio dejó de ser atractivo y rentable.

Así, la caída del stock ovino es un fenómeno que se vio en muchos países productores. Obviamente cada país tiene sus particularidades, pero el trasfondo es global y está muy asociado al retroceso del negocio de la lana.

En Uruguay fue muy visible porque históricamente el país tuvo una cadena lanera muy desarrollada. Y se sumaron otros elementos locales, como problemas de competitividad, dificultades de manejo productivo y los ataques de predadores, que es una preocupación recurrente en el sector. 

RA: ¿Y cómo impactó eso en la fase industrial de esta cadena?

DM: Tuvo un impacto directo. Uruguay tenía una industria lanera exportadora importante, con colocación de productos de mayor valor agregado, como tops y lana lavada. Pero a medida que cayó la producción de lana y se deterioraron los precios internacionales, también se redujo la actividad industrial; toda la cadena se fue achicando.

Las exportaciones de tops fueron perdiendo peso: pasaron de unas 40.000 toneladas en promedio en la década de los 90, a menos de 10.000 toneladas en los últimos años. Así, los tops pasaron de representar más del 5% del monto total exportado por Uruguay, a menos de 1% en los últimos años. Mientras, otros rubros como lana lavada y lana cardada y peinada no variaron tanto en esa comparación, pero tienen una menor importancia relativa en el sector. En contrapartida, en los últimos años sí se exportó bastante más cantidad de lana sucia (sin industrializar) que lo que se solía observar.

Entonces, no fue solamente una caída en la cantidad de ovejas. También hubo consecuencias en la industria, y todo lo que ello conlleva en torno al empleo y la capacidad exportadora del sector.

RA: Ahora, decía Emiliano al inicio que en el último tiempo aparecieron algunas noticias positivas para este sector. ¿Qué cambió?

DM: Sí, en el último año hubo algunas señales más alentadoras.

Por un lado, se observó una mejora en los precios internacionales de la lana, en un contexto de escasez de oferta global. El Indicador de Mercados del Este, que es una referencia australiana, mostró una recuperación respecto a los niveles muy deprimidos que se habían visto anteriormente. En la última zafra lanera (que cerró en octubre) subió 4% y en lo que va de la zafra actual acumula un aumento de más de 50% interanual, tratándose de los valores más altos desde 2019.

Y además hubo una mejora también en lanas gruesas, que son relevantes para la producción uruguaya. En efecto, la lana de 28 micras en Australia subió 20% en la última zafra y acumula un incremento de 80% interanual en lo que va del ciclo en curso. Igualmente, en este caso se partía de valores muy reducidos en una mirada de largo plazo.

RA: Esta mejora de las referencias internacionales de precios de la lana, ¿se está reflejando en los precios de Uruguay?

DM: Sí. La mejora internacional empezó a trasladarse a los precios locales de la lana sucia y también a los valores de exportación. En particular, los precios de la lana sucia se ubican en el orden de 50% por encima de los valores de un año atrás y los precios de exportación de los tops y la lana lavada registran subas del orden de 35%.

Contemplando que venían de valores muy bajos, no estamos hablando de un boom ni de una vuelta a las condiciones que existían años atrás, pero sí de un contexto bastante mejor que el de los años más recientes, cuando el mercado externo estaba muy deprimido y había muy poca demanda.

RA: Hasta acá hablamos de la lana. Ahora, en la carne ovina también ocurrió algo similar, ¿verdad? ¿Los precios también tuvieron un repunte importante?

DM: Si, se dio algo similar. Y eso es relevante porque hoy el negocio ovino en nuestro país es bastante distinto al de hace varias décadas. Antes la lana tenía un peso dominante. Hoy, en muchos sistemas productivos, la carne ovina pasó a tener una relevancia mayor.

En 2025 los precios de exportación de la carne ovina subieron cerca de 50% tras varios años a la baja y este año acumulan una suba de cerca de 40% interanual, alcanzando valores muy elevados en términos históricos. Esto ayuda a mejorar los ingresos de los productores y hace que el negocio tenga algo más de equilibrio.

En consecuencia, la combinación de mejores precios en lana y carne genera un escenario más favorable para el sector.

RA: Bien. Para cerrar Delfina, ¿se puede hablar entonces de una recuperación del rubro ovino? ¿Cómo lo están viendo ustedes en Exante?

DM: Creemos que todavía es pronto para hablar de un cambio de tendencia en el sector ovino uruguayo. Pero sí es cierto que algunos expertos entienden que este contexto podría al menos permitir un freno en la caída de las existencias ovinas. Y eso ya sería una señal positiva en sí, después de tantos años de retroceso prácticamente continuo.

De todos modos, hay que ponerlo en perspectiva. El stock ovino va a seguir en niveles históricamente bajos y muy lejos de lo que Uruguay supo tener en otras épocas. Además, los desafíos estructurales siguen presentes. El negocio lanar global cambió mucho y el sector todavía enfrenta problemas de escala y competitividad.

Hoy más que hablar de una expansión fuerte del rubro, podemos hablar de una estabilización. Pero después de muchos años muy complejos, el hecho de que aparezcan mejores precios y expectativas más favorables es una noticia relevante para la cadena ovina uruguaya.

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